El siguiente es un tema subjetivo y de seguro hay más elementos que agregaremos en una entrega posterior. Sin embargo, si se cumplen estos ocho aspectos, tendrán un excelente campo de golf.

Los Fairways deben ser anchos

Los mejores arquitectos de golf tienen en mente los ángulos de los tiros de las salidas y approaches. Dependiendo de la posición de la bandera, debe haber un lado correcto del fairway y un lado incorrecto y para lograr este cometido se necesita anchura en el fairway.

No hay hoyo peor que aquel donde el mejor lugar para apuntar en la salida es el medio del fairway. Los mejores hoyos te hacen pensar desde el tee en base a la posición de la bandera y construir tu propia estrategia sobre qué ruta tomar para atacar el hoyo en base al estilo y capacidad de tu juego. Para dar estas opciones, es necesario maximizar el ancho del fairway.

Greens grandes

De la mano de fairways anchos, se encuentran los greens grandes. Con diferentes ángulos en mente, es necesario maximizar el número de las posiciones para las banderas. La posición de la bandera debe determinar cómo se juega el hoyo desde la salida.

Al igual que el fairway, debe haber un lado correcto del green y uno incorrecto – para esto se necesita tener un green grande. Hay demasiados campos que conforme avanza el tiempo, disminuyen el tamaño de sus greens. Este es uno de los pecados más graves que se pueden hacer al cuidar de un campo de golf.

Greens sin ondulaciones excesivas

Hablando de greens, las ondulaciones excesivas disminuyen el número de las posiciones de los hoyos, frenan el ritmo de juego ya que hacen las rondas más lentas y generan más 3 putts.

Si hiciste dos excelentes tiros para llegar al green de un par 5, es más emocionante saber que tienes la oportunidad de embocar el putt para águila en vez de preocuparte por no hacer 3 putts al enfrentarte a un putt imposible sin chances para escribir 3 en tu tarjeta.

Se puede caminar

No quiero forzar a que todo mundo camine, pero debe existir la posibilidad en la ruta del campo para caminar. Desafortunadamente en muchos campos, ni te dejan o de plano no se puede.

La verdad es que la mayoría de las personas la pasamos sentados la mayor parte del día. No hay nada como caminar y disfrutar del ambiente mientras jugamos golf.

Hay dos cosas fundamentales: una es el trazado del campo, sobre todo la ruta de green al siguiente tee y la otra es la elevación del campo en sí – aunque esta última es determinada por el terreno que se tiene en mano.

El objetivo #1 es el golf

Este punto es muy idealista. La mayoría de los campos de golf modernos son parte de proyectos dónde la prioridad son los bienes raíces o hoteles.

Sin embargo, cuando el golf no es la prioridad #1, el proyecto sufre ya que las mejores cualidades del terreno no se las dejan al arquitecto de golf o de plano disminuyen el área disponible dando como resultado fairways angostos y greens pequeños.

Como ejemplo de dar prioridades, en los campos de golf de Escocia la casa club a veces no tiene la mejor vista al mar – esta se la guardan para algún o varios hoyos del campo. Igual pasó con Bandon Dunes en Oregon dónde le dieron prioridad al campo en vez de la ubicación de la casa club.

Hay juego terrestre

Algún día todos seremos viejos, si Dios nos da la licencia. Y en esos días, nuestro swing será más lento, batallaremos para levantar la pelota y tendremos que tirar maderas desde 180 yardas. Un green resguardado por todos lados por trampas o con carry forzados no tienen en mente el juego terrestre ni aquellos que lo necesitan.

¿Hay alguna manera de desafiar al jugador scratch y dar una opción para entrar al green con una trayectoria terrestre?

Claro, con ondulaciones estratégicas, fairways y greens firmes, le puedes dar la opción a alguien que está pegando madera o fierro largo a entrar al green por el suelo y correr la pelota, pero un scratch joven con wedge en mano se la va a pensar mucho donde aterrizar la pelota si el green ofrece el riesgo de rebotar la pelota lejos de la bandera.

Por cierto, para que esto funcione, es necesario reducir o eliminar el rough alrededor del green y tener ondulaciones que alejen la pelota del green con pasto corto ya que el rough detiene la pelota – es mejor que pueda seguir corriendo en este caso.

Los par 3 quedan exentos siempre y cuando haya diferentes salidas para cada nivel.

Si hay un riesgo, debe haber una recompensa proporcional

La palabra clave aquí es “proporcional”. Pete Dye es el maestro de este tipo de hoyos y su filosofía se puede apreciar en TPC Sawgrass. Hay riesgos por doquier, pero cada vez que te acercas a un riesgo, hay una recompensa notable.

Los malos hoyos son aquellos que ofrecen riesgo-riesgo en vez de riesgo-recompensa. Si como jugador voy a lidiar con una línea riesgosa, más vale que haya recompensa si hago el tiro riesgoso bien. Si tomo el riesgo de lidiar con agua o hazards y no hay una recompensa proporcional, es un mal hoyo. Así de simple.

No hay reglas

El par de campo es relativo y las reglas de golf siempre tendrán que terminar por adaptarse por el bien del jugador. ¿Es necesario siempre tener un campo par 72? Claro que no, se puede romper hasta con paradigmas como tener 18 hoyos. ¿Por qué no tener un campo con 12 hoyos que se pueda jugar en ambas direcciones?

Cada vez hay más arquitectos que se están atreviendo a romper paradigmas. Los arquitectos punta de lanza son gente como Tom Doak, Gill Hanse, Bill Coore y Ben Crenshaw, entre otros y no necesariamente las de “renombre” como los Trent-Jones, Nicklaus, Fazios, Normans o Players.